1- porque las personas felices son mas lindas
2- porque las personas felices son mas sanas
3- porque siendo feliz haces feliz a las personas q te rodean, y eso te hace mas feliz
4- porque no hay sensación mas linda la de sentir q te rie el alma
5- Porque siempre hay alguien q te ama y eso es suficiente para ser feliz
6- Porque siempre hay alguien q te hace ser feliz, aunque esa persona no lo sepa ñ_ñ
7- Porque a veces cuesta
8- Porque todo lo q te hace infeliz tiene solucion, entonces si la tiene.. porque te angustias? Y si no la llegara a tener porque te angustias? No solo no soluciona nada sino q empeora todo
9- Porque para eso estamos vivos
10- Porque ser feliz es su propia recompensa
jueves, 18 de febrero de 2010
martes, 16 de febrero de 2010
Soñando..
Los dias pasan, uno a uno, lentamente.
Y sigo intentando hacerme un hueco en este pequeño mundo,
mi mundo, día a día.
No es sencillo. Algo que nunca antes había conocido, algo que nunca antes
había imaginado.
Siempre soñé con esto. Siempre imaginé cómo sería todo el día
en que me fuera de casa, el día en que fuera independiente y
comenzara a vivir mi propia vida. Siempre había tenido esa
imagen tan clara en mi mente de cómo sería todo.
Pero nos engañamos. Por eso los sueños son tan maravillosos,
porque en ellos puedes imaginar lo que desees.
Nadie va a decirte nunca qué es lo que debes o puedes
soñar porque los sueños es una de las cosas mas íntimas
y personales de cada uno. De modo que imaginamos.
Imaginamos cómo será nuestro futuro.
Soñamos con una casa maravillosa junto a la costa,
soñamos con ,
un deportivo descapotable y el trabajo perfecto.
Nos imaginamos rodeados de amigos que nos aprecian,
música y risas resonando en un salón blanco con vistas al mar,
veladas románticas con nuestra pareja .
Compañeros de trabajo que aprecian nuestro trabajo y valoran lo que hacemos. .
Imaginamos una vida de ensueño porque soñar es gratuito.
Imaginamos que algún día nuestros sueños se harán realidad.
Y llega un punto en que imaginamos que somos otra persona diferente
porque ni siquiera nosotros nos creemos capaces de encajar en ese sueño.
Pero cometemos el gravísisimo error de soñar con cosas materiales.
Soñamos con casas, coches, viajes, belleza, dinero...
sin darnos cuenta de que en el fondo, con lo que de verdad estamos soñando
es con la felicidad.
Imaginamos la felicidad dentro de un estereotipo, con una imagen estereotipada
que nos venden en la prensa, la television o el cine.
Y nos olvidamos de que la felicidad no tiene imagen.
Nos olvidamos de que la felicidad es un sentimiento, es una sensación.
No necesita de una imagen, tiene cientos de ellas
y puede esconderse en miles de pequenos momentos.
Un paseo por la playa, una pequeña casa en el campo
o en el centro de una gran ciudad, un trabajo humilde escribiendo en un periódico
o recogiendo la uva de sol a sol, un chico de película o simplemente un chico vulgar
que te ame mas que nada en el mundo.
Un cuerpo delgado y esquelético o un cuerpo con unas preciosas curvas.
Una sonrisa.
Imaginaba y me imaginaba. Soñaba y soñaba demasiado.
Y llegó el momento.
Llegó el momento con el que siempre había soñado.
Salir de casa, ser independiente, vivir en un país lejano.
Pero mi sueño no se cumplió.
Nada de apartamentos íntimos e inspiradores,
nada de relaciones interesantes ni conversaciones intelectuales,
nada de comidas fugaces en la soledad de mi apartamento.
Nada de lo que había soñado.
Y sin embargo, puede ser igual de maravilloso, o incluso mejor,
si sabemos apreciarlo.
Si sabemos distinguir que los sueños son sueños
y que si se hicieran realidad dejarían de serlo.
Si sabemos disfrutar de toda y cada una de las cosas tal y como son porque
son igualmente maravillosas.
Y si algo estoy aprendiendo de esta experiencia es que a veces aunque las cosas
no sean como las imaginamos o como hayamos deseado alguna vez,
siguen siendo maravillosas y hay que saber disfrutarlas porque algunas cosas
sólo suceden una vez.
Y estoy aprendiendo a apreciar cada día lo que tengo,
estoy aprendiendo a apreciar cada día esta oportunidad,
estoy aprendiendo cada día que los sueños se pueden hacer realidad de cientos
de formas diferentes y aún siguen siendo sueños.
Y cada día me doy más cuenta de que el tiempo que pasamos deseando ser delgadas
soñando con esa delgadez inalcanzable,
estamos desaprovechando el momento de disfrutar de los sueños que se hacen
realidad.
Todos esos momentos que pasamos deseando ser delgadas,
soñando con ser delgadas,
estamos desaprovechando el momento de hacer realidad nuestro verdadero sueño,
el de ser felices.
Estamos tan obesionados con la imagen del cuerpo perfecto que no somos capaces
de apreciar la felicidad que hay en nuestras vidas.
No somos capaces de darnos cuenta de que nuestros sueños se hicieron realidad
con otra forma, con otra imagen.
Nos equivocamos al crear una imagen distorsonada de la felicidad.
Nos equivocamos al soñar con una felicidad basada en tan sólo una imagen,
en un cuerpo, en cientos de huesos bajo la piel, en una delgadez inalcanzable.
Nos equivocamos al crear una imagen para nuestra felicidad porque llegará
un momento en que la felicidad cruce nuestra puerta y ni siquiera seamos
capaces de verla.
Y sin embargo, seguimos soñando porque soñar es gratuito,
porque los sueños hacen a cada persona, porque soñar te hace vivir.
Pero no podemos perder el horizonte de vista; tenemos que soñar con los ojos
abiertos para ver más allá de los sueños porque, al fin y al cabo,
“los sueños, sueños son.”
Y sigo intentando hacerme un hueco en este pequeño mundo,
mi mundo, día a día.
No es sencillo. Algo que nunca antes había conocido, algo que nunca antes
había imaginado.
Siempre soñé con esto. Siempre imaginé cómo sería todo el día
en que me fuera de casa, el día en que fuera independiente y
comenzara a vivir mi propia vida. Siempre había tenido esa
imagen tan clara en mi mente de cómo sería todo.
Pero nos engañamos. Por eso los sueños son tan maravillosos,
porque en ellos puedes imaginar lo que desees.
Nadie va a decirte nunca qué es lo que debes o puedes
soñar porque los sueños es una de las cosas mas íntimas
y personales de cada uno. De modo que imaginamos.
Imaginamos cómo será nuestro futuro.
Soñamos con una casa maravillosa junto a la costa,
soñamos con ,
un deportivo descapotable y el trabajo perfecto.
Nos imaginamos rodeados de amigos que nos aprecian,
música y risas resonando en un salón blanco con vistas al mar,
veladas románticas con nuestra pareja .
Compañeros de trabajo que aprecian nuestro trabajo y valoran lo que hacemos. .
Imaginamos una vida de ensueño porque soñar es gratuito.
Imaginamos que algún día nuestros sueños se harán realidad.
Y llega un punto en que imaginamos que somos otra persona diferente
porque ni siquiera nosotros nos creemos capaces de encajar en ese sueño.
Pero cometemos el gravísisimo error de soñar con cosas materiales.
Soñamos con casas, coches, viajes, belleza, dinero...
sin darnos cuenta de que en el fondo, con lo que de verdad estamos soñando
es con la felicidad.
Imaginamos la felicidad dentro de un estereotipo, con una imagen estereotipada
que nos venden en la prensa, la television o el cine.
Y nos olvidamos de que la felicidad no tiene imagen.
Nos olvidamos de que la felicidad es un sentimiento, es una sensación.
No necesita de una imagen, tiene cientos de ellas
y puede esconderse en miles de pequenos momentos.
Un paseo por la playa, una pequeña casa en el campo
o en el centro de una gran ciudad, un trabajo humilde escribiendo en un periódico
o recogiendo la uva de sol a sol, un chico de película o simplemente un chico vulgar
que te ame mas que nada en el mundo.
Un cuerpo delgado y esquelético o un cuerpo con unas preciosas curvas.
Una sonrisa.
Imaginaba y me imaginaba. Soñaba y soñaba demasiado.
Y llegó el momento.
Llegó el momento con el que siempre había soñado.
Salir de casa, ser independiente, vivir en un país lejano.
Pero mi sueño no se cumplió.
Nada de apartamentos íntimos e inspiradores,
nada de relaciones interesantes ni conversaciones intelectuales,
nada de comidas fugaces en la soledad de mi apartamento.
Nada de lo que había soñado.
Y sin embargo, puede ser igual de maravilloso, o incluso mejor,
si sabemos apreciarlo.
Si sabemos distinguir que los sueños son sueños
y que si se hicieran realidad dejarían de serlo.
Si sabemos disfrutar de toda y cada una de las cosas tal y como son porque
son igualmente maravillosas.
Y si algo estoy aprendiendo de esta experiencia es que a veces aunque las cosas
no sean como las imaginamos o como hayamos deseado alguna vez,
siguen siendo maravillosas y hay que saber disfrutarlas porque algunas cosas
sólo suceden una vez.
Y estoy aprendiendo a apreciar cada día lo que tengo,
estoy aprendiendo a apreciar cada día esta oportunidad,
estoy aprendiendo cada día que los sueños se pueden hacer realidad de cientos
de formas diferentes y aún siguen siendo sueños.
Y cada día me doy más cuenta de que el tiempo que pasamos deseando ser delgadas
soñando con esa delgadez inalcanzable,
estamos desaprovechando el momento de disfrutar de los sueños que se hacen
realidad.
Todos esos momentos que pasamos deseando ser delgadas,
soñando con ser delgadas,
estamos desaprovechando el momento de hacer realidad nuestro verdadero sueño,
el de ser felices.
Estamos tan obesionados con la imagen del cuerpo perfecto que no somos capaces
de apreciar la felicidad que hay en nuestras vidas.
No somos capaces de darnos cuenta de que nuestros sueños se hicieron realidad
con otra forma, con otra imagen.
Nos equivocamos al crear una imagen distorsonada de la felicidad.
Nos equivocamos al soñar con una felicidad basada en tan sólo una imagen,
en un cuerpo, en cientos de huesos bajo la piel, en una delgadez inalcanzable.
Nos equivocamos al crear una imagen para nuestra felicidad porque llegará
un momento en que la felicidad cruce nuestra puerta y ni siquiera seamos
capaces de verla.
Y sin embargo, seguimos soñando porque soñar es gratuito,
porque los sueños hacen a cada persona, porque soñar te hace vivir.
Pero no podemos perder el horizonte de vista; tenemos que soñar con los ojos
abiertos para ver más allá de los sueños porque, al fin y al cabo,
“los sueños, sueños son.”
táctica y estrategia
Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos
mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible
mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos
mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos
mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple
mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.
Mario Benedetti
mirarte
aprender como sos
quererte como sos
mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible
mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos
mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos
mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple
mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.
Mario Benedetti
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